Acabas de recibir tus placas, tienes el inversor en la pared y llega el momento de conectar. Delante tienes dos cables que, a simple vista, hacen lo mismo. ¿Importa cuál va en cada sitio? Sí, y mucho. Usar cable solar rojo y negro no es una cuestión estética. Es la forma más sencilla de evitar uno de los errores más caros que se pueden cometer en una instalación fotovoltaica: invertir la polaridad.
Un cable mal conectado puede dejar tu sistema sin producir, dañar el inversor o castigar a tus baterías. Lo peor es que muchas veces el fallo no se nota a simple vista hasta que el daño ya está hecho.
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